El alumbre es un tipo de sulfato doble a base de un metal trivalente, como el aluminio, y otro monovalente, como el potasio. El clásico, el de toda la vida, es el sulfato alumínico potásico Ka Al (SO4)2. 12H2O. El 12H2O es que tiene 12 moléculas de agua para esas cosas de la hidratación y demás.
Se recolecta como mineral en sí mismo, en piedras transparentes y cristalinas y antiguamente se usaba como desodorante natural, se quedaba la axila hecha un primor después de estarse uno media hora rascándose el sobaco con una piedra de alumbre. Así estaban los antiguos, que ni levantar la espada podían.
Como es astringente y cáustico, también se usaba en Medicina y en las barberías. Antes, cuando los barberos afeitaban a navaja, se les iba la mano por cualquier tontería y te atizaban un tajo debajo de la oreja o a la derecha de la nuez, sacaban un lápiz, lo restregaban por la raja antes de que se salieran las tripas por ella y aquello se quedaba como si no hubiera pasado nada. Pues ese lápiz era de sulfato alumínico potásico, que se sepa. También se usa en la depuración y filtros de agua como, por ejemplo, en los acuarios. Y en otras cuantas cosas más que ahora no me voy a poner a contar.
Una de las características del sulfato este es que si lo disolvemos en agua y luego ese agua se evapora, produce una cristalización en un sistema cúbico que, observada con lupa, relaja el espíritu y la paz y sed de justicia. El caso es que, pese a que la Navidad se acaba de ir como quien dice, también podemos hacer lo siguiente:
1) Compramos el mineral este de marras (no más de tres toneladas)
2) Disolvemos en agua en proporción 70 gramos de sulfato por 100 ml de agua.
3) Tintamos la solución con el color que nos parezca.
4) Compramos papel secante tirando a duro en la papelería (no más de seis metros cuadrados).
5) Le damos a la imaginación para recortar el papel secante y hacer una figura adecuada a los tiempos que corren.
6) Ponemos la figura en una base dentro de un plato.
7) Colocamos la solución tintada en el plato, dejemos que el papel secante aspire el líquido por capilaridad y el tiempo, la evaporación y la paciencia hará el resto.
Al final, puede salirnos un arbolito verde como el que ilustra este post. O un arbolito magenta como el que lo finaliza. Venga, manos a la obra.






