LAS BUENAS INTENCIONES
Los humanos nacemos con algo que no sabemos exactamente para que vale que se llama “orgullo”.
El Orgullo, nos hace cometer muchas tonterías, nos impide rectificar en nuestros errores, nos hace contumaces en nuestras equivocaciones, y nos lleva a posiciones absurdas.
Cuando ya nos es imposible mantener nuestra tozudez, y no nos queda mas remedio que rectificar, acudimos a un gran invento, del que la Iglesia Católica ha hecho franquicia, que se llama perdón.
El perdón es un gran invento, pedir perdón te permite, hacer la peor de la fechorías, calumniar, matar o cometer cualquier maldad, que después pasas el trapito del perdón y todo queda limpio y perdonado, y ¡!ay!! de aquel que no acepte al que pide perdón, pasa de ser victima a verdugo, de perseguido a perseguidor..
La Navidades, son época propicia para pasar el trapo del perdón, sacamos el perdón y el paño, y en un pis-pas, dejamos nuestra conciencia como los “chorros del oro”
Yo aunque agnóstico, me apunto a la limpieza navideña, saco mi perdón y pido humildemente disculpas a todos los que he ofendido..
¡! Total ¡! Que cuesta ¿?…






